Suena el despertador a las seis de la madrugada, tal y como lo puse anoche ya que hoy tengo un examen de Física y no estoy segura de sabérmelo todo. Cinco minutos más tarde me encuentro sentada en la cama y no sé por qué pero tengo el presentimiento de que hoy va a ser un día largo y difícil.
Cuando, por fin, consigo levantarme de la cama me siento en mi escritorio, enciendo el flexo que hay encima de este y comienzo a repasar.
Cuando son las siete y cuarto cierro el libro. Ya estoy cansada de Física. Me levanto de la silla, abro el armario y me quedo delante pensando en qué me voy a poner hoy. Al fin decido ponerme mi pantalón pitillo azul marino, una camiseta blanca lisa de manga corta, mi cazadora vaquera y unos zapatos blancos. El pelo me lo dejo suelto. Cuando acabo de vestirme termino de preparar mi mochila metiendo el libro de Física. También preparo un bolso en el que meto un chándal, mis deportivas, ropa interior limpia, una toalla y un bote de gel ya que hoy tengo Educación Física y después me daré una ducha.
Cuando lo tengo todo preparado salgo de mi habitación y voy hacia la cocina para desayunar. Aún está amaneciendo y no hay demasiada luz en la cocina pero aún así no enciendo la luz para no despertar a nadie. Más tarde estoy untándome la mantequilla en las tostadas y de repente me llega alguien por detrás acercándose tanto que sus labios rozan mi oreja y dice:
- ¡Buh!
- ¡Aaaah!- grité dando un respingo hacia atrás y cayéndose de esta manera las tostadas al suelo.
Al girarme veo a Aitor, mi hermano, detrás de mi riéndose a carcajadas. Entre los dos recogemos lo que he ensuciado por su culpa y volvemos a preparar el desayuno.
Después de terminar de desayunar y recogerlo todo me encuentro viendo la televisión mientras llega Caitlin, una de mis amigas, que vive cerca de mi casa y siempre nos vamos juntas al instituto. Viendo que no llega decido llamarla por teléfono.
- Diga- dice la madre de Caitlin descolgando el teléfono.
- Buenos días Sra. Smith solo llamaba para saber si Caitlin va a venir hoy al instituto.
- Buenos días Diana. No, Caitlin hoy se ha levantado indispuesta y no va a asistir a clase.
-De acuerdo. Gracias, adiós- digo colgando el teléfono.
Más tarde estoy caminando sola en la acera intentándome acordar de las preguntas del examen de Física. Paso delante de dos chicos, con muy malas pintas, que estaban sentados en el bordillo del escaparate de una tienda con una lata de cerveza en la mano y un cigarrillo, todavía apagado, apoyado detrás de la oreja. Sinceramente no sé cómo pueden levantarse tan temprano solamente para sentarse en cualquier sitio a beber. Parece que aún no están muy ebrios porque al pasar delante de ellos empiezan a hablar.
- ¡Fiu fiuuh!- chifla uno de ellos.
- Yo a esa le hacia más de un favor- dice el otro y empiezan a reírse como locos.
Al decir eso último me paro delante de ellos, me quedo mirándolos con indignación y añado:
-¡Eh, tú! ¿Por qué no te buscas una novia a la que hacerle esos “favores”?- y acto seguido me doy la vuelta y sigo caminando. A mi espalda escucho insultos dirigidos seguramente a mi pero como provienen de ellos me trae sin cuidado lo que puedan decirme.
Al cruzar la esquina de la calle del instituto veo a Liss y Michelle, mis otras amigas, en la puerta de este esperándome. Michelle levanta el brazo izquierdo, donde tiene el reloj, y con el dedo índice de la otra mano lo señala queriéndome decir que me de prisa. Cuando llego hasta ellas digo:
- Perdonad el retraso.
- No pasa nada- dice Liss.
- Pero gracias a ti llegaremos tarde a clase- dice Michelle bastante seria, pero después esboza una pequeña sonrisa- Pero da igual si llegamos tarde- y nos empezamos a reír todas.
Mientras que llegamos hasta nuestra clase Michelle empieza a hablar otra vez.
- Oye Diana, ¿dónde está Caitlin?
- Hoy no viene, está enferma. Viendo que tardaba tanto la llamé y su madre me lo dijo.
- ¿Y el examen de Física?
- Supongo que lo hará otro día.
Y seguimos así caminando hasta llegar a clase.
Volviendo a casa recuerdo todo lo que me ha pasado en el día y déjame decir que en mi suposición de esta mañana no me equivocaba en nada, hoy ha sido un día horrible.
Para empezar me dieron un suspenso en un examen de Latín, idioma que odio. Después, el examen de Física me salió bastante mal, por no decir muy mal, así que seguramente esté también suspenso. Luego, en Educación Física, cuando todos estábamos corriendo, mis enemigas de la clase, Sarah y Eva, me hicieron una zancadilla y, obviamente, me caí. Todos se estaban riendo de mí así que corrí a encerrarme en el baño para llorar, por suerte mis amigas vinieron detrás de mí para consolarme y finalmente lo lograron. Para colmo, cuando volvía a casa mi hermano pasó por mi lado y me empujó, por poco no me caigo, otra vez, pero aún así sus amigos se rieron de mí.
Ese ha sido mi “genial” día de hoy. Aunque, pensándolo mejor, sí ha habido algo bueno, hoy a llegado un compañero nuevo. La verdad que no le he prestado mucha atención cuando se ha presentado, solo sé lo imprescindible, se llama Eric y tiene dieciséis años. En realidad yo tengo quince pero este año cumplo los dieciséis. La verdad es que Eric es bastante guapo lo malo es que se ha empezado a juntar con unos chicos bastante gamberros que hay en mi clase y, aunque el chico se vea bastante amable y simpático, si sigue con esas compañías no le espera nada bueno.
Al llegar a casa me sorprende que mi madre venga a mi encuentro. Sólo viene a recibirme por dos opciones: o va a pedirme algo o ha pasado algo importante. Y la verdad que sea lo que sea me preocupa.